martes, 12 de julio de 2011

Manifesto Corporal


Me presento al mundo con mi cuerpo. Lo siento, escucho y vivo con él todo el tiempo. Es cúmulo de conocimientos, desde mis ancestros neardentales hasta mis hermanos postmodernos. Mis ideas y palabras son resultado de lo que he hecho, hago y haré con él.

Ahora lo renombre, sin importar condición física y sexual. Lo cubro o desvisto a mi antojo, a partir de mis impulsos más básico; lo altero o mantengo inocuo; lo resignifico y aumento sus potencialidades físicas, cognoscitivas y emocionales. Porque es él quien me ordena y sabe lo que hace, asumiendo todo lo que social e históricamente conlleva.


Me identifico con mi cuerpo. Me lo apropio, como con cualquier identidad o idea, producto de la cultura. Lo hago mío, como cualquier objeto, sentimiento o cuerpo, que me ayuda a estar presente plenamente. Con la ausencia de él los placeres, dolores e incertidumbres no tienen sentido.


Mi cuerpo lo es todo. Es mi universo, al mismo tiempo, una minúscula partícula en él. Lo único asertivo son las constantes transformaciones que tiene día a día. Es tan queer como tú o como yo; como fui o como seré.

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