
Recuerdo que hace 15 o 16 años fui a ver una función de una compañía canadiense llamada Carbone 14; Café de Ciegos se llamaba el espectáculo. Yo salí maravillado, pero al mismo tiempo desconcertado, pues no sabía que había visto. Lo que sí recuerdo es que los intérpretes no parecían ni actores ni bailarines, pero se movían como animales, en el mejor sentido de la palabra. Se colgaban de unas barras, saltaban entre ellos, corrían como desesperado, se aventaban sillas y mesas, hablaban y creo que hasta cantaban. Y aunque tal vez no hubiese entendido claramente la anécdota, hubo una verdadera comunicación conmigo y con el público.
Con lo anterior no quiere decir que la propuesta de Carbone 14 descubrió el hilo negro en la danza, ni mucho menos en las artes escénicas, pues reconozco que en su propuesta había una fuerte influencia del expresionismo de la danza alemana. En Alemania, desde los años 20´s, surgió el Expresionismo en la danza, como una clara ruptura con la escuela del Ballet. Es así como Rudoph Laban (1879 – 1958), Mary Wigman (1886-1973), Kurt Jooss (1901-1978 ), Harald Kreutzberg (1902-1968) y sus seguidores hicieron de este movimiento una escuela que se denominaría posteriormente Tanztheater (Danza-Teatro), teniendo como gran exponente, en las últimas décadas, a la ya fallecida Pina Bausch (1940-2009). Dentro de la corriente de la danza expresionista no creo que sea pertinente hablar de una técnica de movimiento en especial, pues lo interesante de esta propuesta es que cada exponente desarrolla su propio método de aprendizaje, sin querer imponerlo, pues retoma fundamentos humanistas, donde lo importante no es la dominación de una determinada técnica de movimiento, sino el contenido, que tiene que ser coherente con el momento social, histórico, filosófico actual, y sobre todo, congruente con las posibilidades y habilidades corporales del intérprete.
En este sentido, no me refiero a que sólo quienes se dedican a la danza deberían explorar más allá de la técnica dancística con la que se formaron, sino que va dirigido a todo individuo que se dedique a las artes. Por ejemplo, el estudiante de actuación, hoy más que nunca, no sólo debe desarrollar habilidades verbales y corporales, sino también musicales, plásticas, y tener conocimientos de todo tipo (hasta de cocina si es posible), pues mientras más se aventure a descubrir otras formas de expresión, irá construyendo más y diferentes sinapsis, con las cuales le ayudarán, sobre todo, a reconocer lo que puede ser capaz de hacer y de ser, permitiéndose hacer lo que sea y ser honesto con su quehacer artístico.
Propuestas escénicas, que parecieran nuevas e innovadoras, por combinar varias expresiones artísticas, como el Teatro Físico (en donde no se sabe si es danza, circo, maroma o teatro, ambas o ninguna), son importantes de conocer, y reconocer que los orígenes de algunas de estas manifestaciones son el Release, la Danza Expresionista Alemana, Improvisación de Contacto, etc., combinadas con las teorías de exponentes del teatro contemporáneo como Eugenio Barba, pasando por técnicas orientales como el Butoh o el Yoga.
La danza y el teatro son manifestaciones que cohabitan entre si, ayudándonos a reconocer lo básico de nuestra propia existencia, que al ser revelado, nos sorprende contundentemente.
Ahora entiendo que fue lo que me produjo Café de Ciegos: simplemente me hicieron sentir vivo. Vivo como nuestro país, que pareciera colapsarse por la crisis económica y social, pero que no sucede así; vivo como el cuerpo que no acompaña en la escuela, en el trabajo, con nuestros amigos y familia; vivo como nuestros cuerpos que cambian día a día, donde sangre, músculos y huesos no dejan de moverse, y que no dejarán de hacerlo hasta que nosotros así lo deseemos.
Si orgánicamente estamos cambiando constantemente, esto quiere decir que podemos modificarnos y ser cualquier cosa que queramos ser, no sólo actor o bailarín, pues como dice el refrán: todos tenemos algo de músico, poeta y loco.
Marco Antonio Flores
Noviembre, 2009
Marco Antonio Flores
Noviembre, 2009
Imagen: Mucho que perde, de la compañía valenciana La Coja Dansa.

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